Pura y envolvente, esta fragancia revela un neroli chispeante y adictivo, envuelto en notas de nuez de macadamia, iris aterciopelado y almizcles blancos. Desde la salida, la composición deslumbra con la luminosidad del neroli combinado con matices cítricos y la vibración cristalina del cristalfizz, creando una apertura fresca y transparente. El corazón floral cobra vida con la delicadeza del iris, intensificado por la energía del jazmín sambac y el toque cremoso del heliotropo, aportando profundidad y feminidad. En el fondo, la calidez del ambroxan —ingrediente emblemático de Maison Courrèges— se fusiona con almizcles blancos, dejando una estela suave, envolvente y adictiva. Una fragancia concebida, diseñada y producida en Francia, fiel al compromiso ecoconsciente de la maison.
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